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Corrupción y pobreza en sintonía

Según la encuesta “Origen de la riqueza”, realizada por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), en seis países de la región se hizo la siguiente pregunta: “Pensando en las personas que más dinero tienen actualmente, ¿con cuáles de las siguientes frases usted está de acuerdo?”. Las opciones eran: “Por su esfuerzo y habilidad”, “Producto de la corrupción” y “Herencia de su familia”. En Argentina, Chile, Bolivia, Perú, México y Colombia, países considerados en el estudio, la mayoría de encuestados respondió: “la corrupción”. Ojo, esta es solo una percepción de la población y no necesariamente la realidad, pero la información se torna interesante para el análisis periodístico y sociológico, dos ramas que siempre van de la mano.

En el caso del Perú, el 61% respondió que la causa del origen de la riqueza es la corrupción, el 19% el esfuerzo y habilidad, y el 12.8% la herencia familiar. Por cierto, el nuestro es el país donde un mayor porcentaje de la población cree que, por deducción, hay más gente pobre como consecuencia de la corrupción.

Es cierto que la corrupción es uno de los principales problemas del Perú y que es una de las causas de la ausencia de meritocracia, que no es otra cosa que la asignación de funciones de acuerdo a los méritos y no a factores como la influencia y los contactos, la “vara” o el “tarjetazo”. Sin embargo, llama la atención que muy pocas personas no piensen que la riqueza es producto del esfuerzo y la habilidad.

El diario Página 12 de Argentina publica un amplio artículo del tema con el título “El falso mito del esfuerzo en América Latina”, donde el periodista coincide con Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, quien dice que “el 90% de los que nacen pobres mueren pobres por más esfuerzo que hagan”. Una conclusión, a nuestro entender, muy subjetiva, pues la riqueza de una persona no solo se mide por el dinero que pueda tener, sino también por el nivel de felicidad que logró en la vida. Así, muchos se dedican a actividades no muy lucrativas y que no los harán ricos, pero que les resultan satisfactorias y les dan, al menos, un nivel de vida decente.

Si bien la corrupción resta posibilidades de acceder a la equidad -igualdad de oportunidades-, además de esquilmar las arcas del Estado, por lo que hay que combatirla, no debe ser usada como pretexto para arriar las banderas de lucha y justificar la modorra, la claudicación y el fracaso. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo. – #Argentina #JosephStiglitz #MartínValdiviarodríguez #peru #Opinión

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