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“El gobierno de Castillo solo traería pobreza”

¿A dónde llevan los caminos trazados por el candidato presidencial Pedro Castillo, de Perú Libre, y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular? El abogado constitucionalista y analista político Ángel Delgado marcó una línea divisoria entre las dos opciones y concluyó en que, a su entender, el primero nos conduciría al estatismo y el recorte de libertades, mientras que la segunda garantiza el respeto a la democracia.

Doctor Ángel Delgado, ¿cómo califica la actual campaña electoral?

Ha sido una campaña atípica y atípica tiene que ser la segunda vuelta. En una elección, lo normal es que uno escoja al candidato luego de analizar sus bondades y defectos, hacer una ponderación, pero en este caso lo que nosotros estamos definiendo son dos caminos para el futuro del país.

¿Cuál sería el mejor camino?

Un camino es el de aquellos que entendemos que es importante que la democracia siga vigente en el país, a pesar de todos los problemas que existen, que las instituciones republicanas no declinen, que el régimen constitucional, al contrario, sea restablecido, que las libertades públicas sean respetadas y que impulsemos un desarrollo económico basado en el principio constitucional de la economía social de mercado. Quienes creemos en estos principios rectores para la vida del país, quienes estamos en este horizonte, tenemos una única oportunidad de votar por Keiko Fujimori. No porque sea la candidata de nuestras preferencias, sino porque ella expresa estos valores fundamentales que nosotros consideramos para la existencia de la República.

Pero, ¿por qué no votar por el candidato Pedro Castillo?

Los que están en torno a la candidatura de Castillo tienen una posición que podemos resumir de la siguiente manera: son aquellos que creen que la grandeza y felicidad del país y el bienestar de la gente se va a lograr destruyendo, justamente, la institucionalidad democrática, reduciendo la República, modificando el régimen constitucional por un régimen autoritario donde las libertades públicas sean subordinadas y donde el estatismo sustituya a la economía social de mercado. Ese plan solo llevaría a la pobreza.

Pedro Castillo ha recibido el respaldo de diversos personajes, ¿qué opina de ello?

El señor Castillo ha reclutado un vasto frente de otras alternativas, algunas de izquierda, que durante mucho tiempo han estado disfrazándose de democráticas, inclusive señalando que tenían diferencias con Vladimir Cerrón y con el mismo Castillo, pero que ahora, en los hechos, ante la evidencia de que puedan conquistar el poder, se han olvidado de esas diferencias y se han aupado al candidato que los representa. En el fondo, Verónika Mendoza, Marco Arana y todos ellos son personas que comulgan con el ideal, con la visión estratégica que tienen Castillo y Cerrón.

¿Está de acuerdo con la denominada Proclama Ciudadana firmada por ambos candidatos?

Nosotros sacamos, como Coordinadora Republicana, hace ya una semana, una posición donde rechazábamos esta medida porque considerábamos que es promovida por un sector de la Iglesia católica, un sector de la iglesia evangélica, Transparencia, que es un organismo vinculado al ‘caviaraje’, igual que la Coordinadora de Derechos Humanos, que tienen una posición política conocida por todos nosotros. Lo que querían en el fondo hacer es limpiar al señor Castillo de las posiciones que puedan atemorizar a un amplio grupo de la población y, mediante este juramento, hacerlo potable y convertirlo en una alternativa democrática, igual a la que podría significar Keiko Fujimori.

¿Qué antecedentes hay sobre estas promesas incumplidas?

En los orígenes de este pensamiento, Vladimir Ulianov Lenin, cuando da el golpe de Estado en octubre de 1917, lo hace para fortalecer la revolución, para fortalecer el proceso político y sale a convocar una Asamblea Constituyente para darle a Rusia una nueva Constitución democrática. Y el resultado fue, para Lenin, desastroso, el partido bolchevique quedó último en esas elecciones. No se le ocurrió mejor cosa que disolver la Asamblea Constituyente e instalar una dictadura, a la que llamó dictadura del proletariado.

¿Algún ejemplo en Sudamérica?

El señor Hugo Chávez, en Venezuela, cuando se lanzó por primera vez a la presidencia de su país, no dijo que iba a hacer todo lo que hizo ni que se iba a quedar veinte años en el poder, o bueno, hasta que la muerte lo sorprendió. No dijo que iba a llevar a Venezuela a la situación caótica, sino, al contrario, hizo todas las promesas.

Pero Castillo ha prometido gobernar solo cinco años…

Perpetuarse en el poder es la visión estratégica de principio para el radicalismo político, para el extremismo izquierdista representado por los señores Castillo, Cerrón y los sectores del MOVADEF que lo apoyan. Todos ellos, realidad, una vez que estén en el poder, no van a querer soltarlo porque consideran que la revolución no puede, pues, dar marcha atrás, que se tienen que profundizar las medidas, las reformas progresistas, revolucionarias y medidas populistas. Y porque, además, el pueblo te lo va a decir, como no pueden prolongar el poder, el pueblo les va a pedir que se queden cuantas veces sea necesario, como lo han hecho Fidel Castro, Daniel Ortega, Evo Morales, que se quedó 16 años, y Rafael Correa, en Ecuador, que se quedó diez años, y como el chavismo con Maduro lo viene haciendo 22 años después de haber asumido democráticamente y con las leyes del pueblo venezolano.

Pedro Castillo ha propuesto el cambio de la Constitución.

El cambio de Constitución que ellos plantean tiene dos artículos fundamentales, todo lo demás es puro ‘bururú’. Uno de ellos, concentrar todo el poder en el presidente, el dictador y el caudillo; y, dos, permitir que el caudillo se reelija cuantas veces le dé la gana, haciendo eterno su mandato, su gobierno, su poder. Esos son los dos únicos artículos que a ellos les interesan. – #ÁngelDelgado #KeikoFujimori #PerúLibre #VerónikaMendoza #Especiales

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