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Futuro nuestro: a un mes de cuarentena

Por, Christian Reynoso

El día de mañana, 15 de abril, se cumple un mes de la disposición del gobierno de entrar en aislamiento social para contener el coronavirus. La medida inicial de dos semanas se tuvo que ampliar en dos oportunidades. De esta manera, el próximo 26 que termina, sumarán seis semanas de cuarentena (42 días). Sin embargo, es probable que el aislamiento se amplíe. Es evidente que todavía la normalidad no volverá en el corto plazo y que la tensión seguirá presente.

Desde el 6 de marzo en que apareció el caso cero en el Perú, el número de casos se ha incrementado desde 88 el 16 de marzo a 10,303 hoy, 14 de abril, en que se publica esta columna. Mientras que los tres primeros muertos registrados el 19 de marzo, hoy, luego de 27 días, registra un número de 230. De todos estos, 44 se ubican en Lambayeque, la región con más casos después de Lima y Callao. Cifras que pueden parecer menores si las comparamos con las de China, Italia, España o Nueva York, pero que no dejan de ser preocupantes y que hubieran podido ser peores si el gobierno no implementaba las acciones que hemos visto en estas semanas.

Ciertamente esta situación se puede prolongar mucho más de lo que estamos pensando. Incluso, habrá que empezar a considerar que el resto de lo que queda de 2020 será un año incierto en todo orden y que los estragos tanto de la enfermedad como los colaterales, seguirán cobrando víctimas y perjuicios. No obstante, nuestro sentido de conservación (quiero imaginar) estará por encima, lo que obligará a proyectar un reacomodo del futuro próximo o, en su defecto, a inventarse uno nuevo hasta que vuelva la habitualidad. Hasta que se consiga la cura.

Para quienes hemos adoptado (o podido adoptar) al pie de la letra las disposiciones del gobierno, en este mes, nuestro sentido de la realidad o nuestro acercamiento a ella, ha sido solo a través de las declaraciones oficiales del gobierno y de los contenidos de los medios que, especialmente, han orientado su agenda al COVID-19. Sin embargo, frente a la realidad que no se detiene, parece que hemos empezado a perder la perspectiva de otros temas de fondo también latentes en el variopinto corpus de nuestro país.

Uno de ellos es el tema de la violencia contra la mujer. La ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables ha informado que en este mes se han producido 4 asesinatos y 87 violaciones sexuales (57 a niñas), además de haber recibido más de mil llamadas de denuncias por violencia. Pero parece que no se ha dado mucha cobertura al tema, tal vez a causa de su triste normalización. En todo caso, parece que más eco han tenido aquellas bajas pasiones en medio de la pandemia: la borrachera de Maqui con litros de champan y su mirada de desprecio marca “hdp” o el balconazo de insultos de tipo social y racista de otro borracho apellidado Wiesse, como la falta de empatía y chifladura de los varones de Acho.

En este escenario, también resulta curioso cómo el norte peruano normalmente en sintonía con el orden hegemónico ha ignorado las medidas adoptadas y mostrado un claro desacato a la ley; mientras que el sur, rebelde por antonomasia, en general se ha mostrado consciente frente al aislamiento. Esto se traduce que al día de hoy, 14 de abril, Lambayeque registre 427 casos frente a 2 en Puno, según cifras oficiales.

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Christian Reynoso
Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria", entre otros libros.

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