Puno

La democracia en peligro

Para las izquierdas, es decir, para lo que va desde los comunistas más radicales, pasando por la parasitaria caviarada hasta sus tontos útiles, el verdadero demócrata es el que piensa como ellos, o el que en nombre de una equivocada tolerancia permite sus tropelías, el que permanece neutral ante sus desvaríos y atropellos. Lo entienden así sin sonrojo alguno.

Para ellos el enemigo al que hay que exterminar son la familia, la propiedad privada, los partidos convencionales, lo que llaman los “poderes financieros”. Frente a esto agitan una entelequia, una ficción a la que llaman el “pueblo” y de la que se apropian como argumento y bandera ante cualquier disidencia o discrepancia.

Así como se han apropiado del concepto “pueblo” y lo usan antojadizamente, también pretenden imponer la idea que quienes se oponen a su triunfo no son demócratas. Ellos se presentan entonces como los “buenos demócratas” y son quienes otorgan esa credencial de “legitimidad democrática”. Ese es el chantaje que practican. Muy fácil es comprobarlo cuando escuchamos los discursos huecos e insufribles del candidato Pedro Castillo y sus adláteres.

Ellos, las izquierdas y los oportunistas que se van reagrupando en torno a Perú Libre, son los verdaderos enemigos de la democracia. Son gente sin escrúpulos, son capaces de aliarse con el terror para imponer sus ideas. Son los que el pensador liberal Jean-François Revel en su libro Cómo terminan las democracias definió como el enemigo interior. Dice Revel «El enemigo interior de la democracia juega con ventaja, porque explota el derecho al desacuerdo propio de la democracia misma. En efecto, quienes quieren destruir la democracia parecen luchar por reivindicaciones legítimas, mientras que quienes quieren defenderla son presentados como los artífices de una represión reaccionaria».

La definición es clarísima. A ese juego nos están llevando. Si no se está de acuerdo con las estatizaciones, nacionalizaciones o la absurda pretensión de una reforma agraria, entonces automáticamente uno pasa a la categoría de enemigo del pueblo, fascista o antidemócrata.

Ellos son los verdaderos enemigos de la democracia, pero aceptan sus reglas y las facilidades que esta les otorga para destruirla desde dentro. A eso apunta por ejemplo el permanente afán de desechar la constitución y convocar a una asamblea constituyente.

La libertad y la democracia peruanas son estables gracias a la Constitución de 1993, ley susceptible de revisiones y perfeccionamientos, pero que es el marco legítimo para el desarrollo de la sociedad.

Lo que propone Castillo en concordancia con su jefe Cerrón y todos sus ayayeros de última hora, es aplicarnos la franquicia revolucionaria del Foro de Sao Paulo y bajo el eufemismo de un cambio de constitución imponer el más abyecto comunismo. No lo permitamos. Que nuestra democracia no les dé las armas al enemigo. Salvar al Perú está en nuestras manos.

(*) Analista político

(*) La empresa no se responsabiliza por los artículos firmados. – #KeikoFujimori #LucianoRevoredo #ONPE #PedroCastillo #peru #Opinión

Puno comenta!

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba