Christian Reynoso

Manos sucias manos limpias

Hoy que vivimos los estragos y la amenaza de la pandemia del coronavirus, tras siete meses de aprendizaje en los que hemos conocido más de la enfermedad ante la incertidumbre inicial, parece que son dos las acciones que, en especial, nos protegen contra ella: el uso de mascarillas y el lavado de manos. Dos acciones en apariencia sencillas, pero que son fundamentales, siempre y cuando las realicemos de manera correcta y sistemática. En todo caso, las únicas armas preventivas que tenemos por ahora y que dependen exclusivamente de nuestra responsabilidad.

La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud proclamaron en 2008, el 15 de octubre como el Día Mundial del Lavado de Manos. Desde entonces se celebra en más de ochenta países del mundo. No es para menos. El lavado de manos con agua y jabón previene enfermedades de tipo diarreico y salva vidas, especialmente de niños y niñas. Según UNICEF, estas enfermedades causan la muerte de 3.5 millones de niños cada año y afectan a otro tanto de millones de personas en países en desarrollo como en industrializados.

En el contexto del Covid-19, el lavado de manos ha adquirido una mayor importancia, por ello que debe ser un hábito que exceda los momentos usuales (antes de cocinar o comer, después de usar el baño), y convertirse en un ejercicio permanente. Ello implica un cambio de mentalidad y comportamiento independiente de los referentes culturales y geográficos, tanto en las poblaciones urbanas como en las rurales que no siempre asumen una consciencia sanitaria o no siempre tienen acceso a agua y jabón. En tanto, las políticas públicas y privadas deben resolver estas falencias.

En Perú, por ejemplo, la Asociación Servicios Educativos Rurales – SER, que hace unos días ha cumplido cuarenta años de trabajo (y en la que laboré un poco menos de diez), a través de su Programa Agua y Saneamiento, ha construido sistemas de agua potable y de saneamiento en distintas regiones como Cajamarca, Ayacucho, Puno, Áncash, Huancavelica, Amazonas y Lima, favoreciendo a más de 250 mil ciudadanos, entre adultos y niños. Obras que han sido acompañadas con capacitaciones en educación sanitaria, lavado de manos y gestión del recurso hídrico.

Lavándonos las manos podemos asegurar nuestra supervivencia. No lo olvidemos.

Fuente: La Mula

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Christian Reynoso
Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria", entre otros libros.

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