Christian Reynoso

Sabogal xilográfico

José Sabogal murió a la una de la mañana del 15 de diciembre de 1956 en Lima. Tenía 68 años. Los meses previos había hecho un viaje a su natal Cajabamba, en Cajamarca, de donde regresó revitalizado, pero luego un fuerte malestar lo llevó al hospital. Es lo que cuenta María Wiesse, su esposa y a la vez escritora, en su libro “José Sabogal. El artista y el hombre” (1957). De esta manera llegó a su fin la vida del pintor que revolucionó la pintura peruana desde la primera exposición que hizo en Lima, en julio de 1919.

Desde entonces y por las décadas siguientes Sabogal apostó por una pintura de motivo peruano, de contenido costumbrista y mestizo en la que la figura del indio tuvo un lugar especial. Asimismo, ejerció gran influencia en el panorama plástico desde su propuesta estética y como director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, entre 1932-1943. Fue calificado como un pintor “indigenista” (en tono peyorativo) por sus detractores y la crítica y mercado burgués limeño, acostumbrados a una pintura que sentaba su base en el academicismo francés del siglo XIX. Sabogal rompió con ello.

Una veta poco estudiada de Sabogal es su trabajo xilográfico y grabado. Un valioso aporte que se puede ver tanto en obras paisajísticas y de retratos como en las xilografías que realizó para revistas (entre ellas “Amauta”) y carátulas de libros de diversos autores. Basta ver “Hostelero de Huanta”, “Sacsayhuamán” o “Taitacha Temblores” para tener una idea del trazo, el calado y la belleza que irradian. En algunos casos, sirvieron como estudios previos para luego ser llevados al lienzo. Claudia Valenzuela en su tesis sobre la xilografías en Sabogal (Pucp, 2019), indica que estas constituyen un corpus “de gran pluralismo estético, condicionadas por la función artística y gráfica” con una “carga sugestiva y simbólica que expresa más allá de lo que representa”.

En el Perú, la xilografía fue practicada en las primeras décadas del siglo XX en tanto vanguardias y se constituyó como la más importante expresión gráfica de entonces. Luego perdió su influjo a la sombra de otras técnicas. Hoy, son pocos los artistas contemporáneos que la practican. Pero hay registro de ellas en revistas de la época, especialmente en las producidas al interior del Perú. Por ejemplo, “Cunan”, dirigida por Domingo Pantigoso en el sur peruano entre 1931 y 1932, en esencia una revista hecha por pintores. Reúne en sus seis números más de cincuenta xilografías de diversos artistas. El sétimo número, que iba a ser financiado por Sabogal, en Lima, no llegó a salir.

Puno comenta!

Christian Reynoso

Escritor y periodista peruano. Autor de las novelas: "La tempestad que te desnuda", "El rumor de las aguas mansas" y "Febrero lujuria", entre otros libros.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba