Puno

¿Se puede explicar la crisis peruana?

Existe un concepto del mundo científico que bien podemos aplicar al mundo social. La delicuescencia. Es decir, la propiedad de algunos sólidos de volverse líquidos lentamente al absorber la humedad del aire.

Esta forma de decadencia se da también con frecuencia en la sociedad. Vemos como algunas sociedades, lentamente van abandonado sus raíces, perdiendo el rumbo, absorbiendo el veneno que algunos esparcen en el aire, para perder su solidez y convertirse en una masa amorfa cuando no en un líquido deleznable.

Por ejemplo, la sociedad peruana es cada vez más delicuescente. Ha bastado que durante unos años se esparza y propague en el viento una serie de mentiras, versiones antojadizas de la historia, interpretaciones sesgadas y falsedades, para que lentamente la sociedad las vaya absorbiendo y debilitándose moral, social e ideológicamente.

Desde el fondo de las alcantarillas, cloacas y albañales de la izquierda marxista ha salido un aire enrarecido. Este aire envenenado ha negado los crímenes del terror comunista, ha equiparado a las Fuerzas Armadas con el terrorismo, ha difundido una idea falseada de los derechos humanos, ha maquillado la historia, simultáneamente desde los sumideros de la escoria caviar se ha ventilado todo tipo de pestilencia, se ha relativizado el derecho a la vida, se ha devaluado a la familia y se ha introducido la ideología de género. Una prensa desaprensiva e indolente ha sido en muchos casos la caja de resonancia, el ducto para esparcir este aire envenenado.

Lo cierto es que ahora ya gran parte de nuestra delicuescente sociedad ha perdido toda solidez y se ha disuelto en el mortífero caldo del odio y la mentira.

Así se explica la irracionalidad de la llamada generación del bicentenario, su candidez para dejarse llevar de las narices por los enemigos del Perú. Su doble moral para condenar los errores de un lado y ser muy condescendientes y compresivos con los crímenes del otro, su siempre invencible pero arrogante ignorancia histórica. Solo por esta delicuescencia social y moral se explica el silencio cómplice frente al gobierno corrupto, asesino e inhumano de Martín Vizcarra, así como la canonización en vida de un absoluto incapaz y socio del terror como el morado Sagasti.

No hay otra explicación para el encumbramiento y exaltación de dos prontuariados, como los tan mentados Inti y Bryan, mientras se cubre con una capa de silencio a los muertos por Sendero Luminoso en el VRAEM, porque no hay que usar a los muertos políticamente. Mientras tanto ni el presidente encargado, ni la Defensoría del Pueblo, ni siquiera el arzobispo de Lima se atreven a llamar a las cosas por su nombre y ninguno habla de terrorismo.

Así estamos, en este proceso de convertirnos en una sociedad cada vez más desorientada, más desconcertada, más boba. Traicionada por sí misma. Destruida por sus hijos. Esa decadencia es la razón por la que estamos con un pie en el abismo y un impresentable como Castillo, socio de un delincuente como Cerrón, está peleando por la presidencia de la república.

(*) Analista político

(*) La empresa no se responsabiliza por los artículos firmados. – #LucianoRevoredo #MartínVizcarra #SenderoLuminoso #VRAEM #Opinión

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