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“Sin vuelos humanitarios, los médicos se morían”

Comandante FAP Fidel Castro Herrera reconoce que su esposa es su gran motor y apoyo emociona

 

El comandante Fidel Castro Herrera, empezó el primer traslado de Iquitos a Lima de médicos con covid-19.Fue en el Boeing 737-500, la aeronave presidencial.

El comandante Fidel Castro Herrera, empezó el primer traslado de Iquitos a Lima de médicos con covid-19.Fue en el Boeing 737-500, la aeronave presidencial.

 

En el avión presidencial, un Boeing 737-500 de la Fuerza Aérea del Perú, el comandante Fidel Castro Herrera logró trasladar a Lima a médicos de Loreto afectados gravemente por el covid-19. Después de esa misión, continuó en Piura, Chiclayo, Arequipa y Cusco. Fue el responsable de hacer ese primer vuelo urgente en la emergencia sanitaria.

Era la mañana del Día de la Madre cuando sonó el teléfono celular del comandante Castro Herrera. La voz que salió de su equipo móvil fue clara: debía dirigirse de inmediato hacia la base aérea, pues el Presidente de la República había ordenado que el Boeing 737-500, el avión presidencial, debía hacer el primer traslado de profesionales de la salud en estado crítico por el covid-19. Colgó el teléfono y mirando a su esposa, con quien había planificado celebrar ese domingo al lado de su pequeño hijo, le explicó la responsabilidad que le acababan de asignar.
En el camino, tomó conciencia del mandato de evacuar a médicos, mujeres y hombres que, ante la falta de oxígeno medicinal, personal de salud e infraestructura hospitalaria en Loreto, estaban impedidos no solo de continuar en la primera línea de batalla, sino también de salvaguardar sus vidas.
Aquel 10 de mayo, cuenta el comandante Castro Herrera, empezó el primer traslado de Iquitos a Lima. En un momento llegaron a efectuar tres por semana, y luego se sumaron los que tuvieron que llevarse a cabo en Piura, Chiclayo y, después, en el sur, Arequipa y Cusco, gracias a un equipo de aviadores que él lideró.
“Como aumentaba el número de profesionales de la salud graves, tuvimos que organizarnos y cumplir un protocolo sanitario, por el riesgo en que nos encontrábamos también nosotros. Después de un traslado, cumplíamos una semana de aislamiento y se complementaba con un test. Podíamos volver a volar; de lo contrario, nos quedábamos en base. Felizmente sigo activo. No sabe la felicidad que causa hacer este tipo de vuelos humanitarios, pues sin este traslado las personas se morían”.

Servidor público original

Fidel, el comandante sin barba y puro, como el mismo se presenta, es el único en su familia que encontró en la carrera militar una opción de vida. Sus padres son economistas y sus hermanas también. Don Pedro Castro fue decano de la Facultad de Economía de la Universidad San Marcos, y su mamá, doña Beatriz Herrera, vicerrectora de Administración de la misma casa de estudios. La vocación de servicio la aprendió.
Pero su pasión por la aviación viene de muy niño, dice. Por alguna razón, las enseñanzas parentales de respeto a la familia, a las personas mayores, las asoció con las Fuerzas Armadas, mientras que ver aviones cruzando el cielo, que salían o regresaban a la base de Las Palmas, cerca de su escuela y su casa, atrajeron su atención adolescente. Ser aviador de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) se convirtió en su razón de ser.

Aviador por siempre

En este momento, ha retomado sus funciones como subdirector de la Escuela de la Aviación Civil de la FAP, y continúa como piloto cumpliendo la tarea de hacer vuelos humanitarios. Hace poco, trajo de Pucallpa a un ciudadano enfermo de covid-19.
Para Castro Herrera, las mejores armas que tiene la población peruana para superar la pandemia son la solidaridad y el amor al prójimo; de lo contrario, las bajas continuarán, sostiene un militar convencido de que ser aviador es parte de su ser.
En este momento de emergencia sanitaria, siento que estoy en el punto máximo de mi realización como aviador militar; estoy dando lo máximo de mí. Por eso quiero decirle a la gente que deposite su confianza en nosotros porque daremos nuestra vida para salvaguardar la suya. He sido preparado para eso”.
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Jenny Coila
the authorJenny Coila

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